30/12/10

Asesino de asesinos 5


 Julián no podía parar un minuto. Se devoró los diarios, los noticieros, los portales de internet. La confusión policial era tremenda. Se hablaba desde ajuste de cuentas hasta de un crimen pasional. Ningún sospechoso y alguna que otra relación con el crimen del consultor. Algunas fotos del cuerpo desnudo y atado en la cama daban para todo tipo de especulación. Esa sensación de vértigo y poder lo dominaba por completo. El empleado fiel de perfil bajo, echado como una rata y llevado al borde del suicidio se había convertido en un asesino sin otra emoción que la soberbia y sin otra motivacion que la venganza, al menos a la hora de gatillar. Que las noticias no comentaran nada sobre la presencia de una mujer en la escena del crimen lo intrigaba pero se habia prometido no alimentar ese asunto. Pronto volvió a sus cosas. Y sus cosas eran asesinatos. Seguía con devoción cualquier tipo de lectura sobre asesinos seriales. Aprendía. Gozaba. Imaginaba escenas en su cabeza, se convencía a sí mismo de que podria llegar a convertirse en alguien popular. Un personaje mítico (un héroe?) que resolvía lo que otros no se animaban a resolver. El asesino vengador de los silenciosos inocentes.  En esos pensamientos estaba cuando vió la noticia de la absolución de un obispo por cargos de pedofilia. Con una seguridad pasmosa habia identificado al próximo cadáver....(continuará)

27/12/10

Asesino de asesinos 4

Sereno. Tan sereno como para entrar al edificio aquel mediodía con un único plan. Tocar todos los timbres y esperar que algún desaprensivo abra la puerta desde su comodidad. Subió por la escalera hasta el segundo piso. Primero  esperar a que la amante se fuera y luego ver la manera de entrar al departamento y liquidarlo. Se sentó en la escalera con sus pensamientos, se sentía poderoso. No habían pasado ni cinco minutos cuando la puerta del departamento se abrió y salió una mujer. Se le heló la sangre. La misma mujer que tomó el taxi en ocasión de su primer asesinato abría la puerta del ascensor para luego desaparecer.  Le temblaron las piernas. Volvió a sentarse confundido hasta que se recuperó. Se dirigió por fin hacia la puerta que estaba entreabierta y entró silencioso, como un gato.
Encontró al gordo desnudo, atado a la cama. Amordazado y patético. Sus ojos le pedían ayuda. Dos disparos fueron su respuesta. Salió rápido y se escabulló en una pobre avenida con pretensiones de centro comercial. De regreso en casa y luego de la ducha se dejó llevar por sus interrogantes. ¿Dos asesinatos y una misma mujer? ¿Discutía con el primero y dejó atado en la cama al segundo? Un misterio. Un hermoso y atractivo misterio, pensó luego de recordar su figura. De una cosa estaba seguro. El placer que este cambio de rumbo en su monótona vida le estaba proporcionando no daba margen para que ninguna mujer desvié su atención. O sí ?......(continuará).......

25/12/10

Asesino de asesinos 3

Llegó a casa con las imágenes del cuerpo muerto en su cabeza. Se duchó lentamente como si saboreara el momento. Ya no se reconocía a sí mismo. Solo pensaba en la próxima vez. Cosas normales como descansar, comer o ver algún partido de fútbol por la TV se evaporaron de sus necesidades. Ninguno de sus músculos se relajó por lo que recurrió a esas mágicas pastillas que lo ayudaron cuando lo dejó su mujer. Cuando despertó tuvo que rearmar sus horas previas, (convengamos que no debe ser fácil para cualquier mortal despertarse luego de asesinar a alguien). Pensó en Claudia, su ex-mujer, la que decía siempre que no tenía huevos, pero para que sus planes pudieran seguir no podía paladear, por ahora, esa venganza despechada. La noticia de la muerte del consultor ocupaba a todos los portales de los diarios, los que minuciosamente leyó una y otra vez. Ningún sospechoso a excepción de la presencia de una mujer, decían. Increíblemente sonrió. Y con una decisión desconocida hasta ahora ya que siempre fue inexpresivamente indeciso, comenzó a preparar su próxima actividad. Otro asesinato. En verdad, tuvo que admitir que en estas épocas candidatos no faltaban; pensándolo mejor en ninguna época escasearon. No tardó. La foto de un empresario conocido por su insaciable apetito tanto en los negocios como en las comidas fue definitoria. Pero esta rapidez en la elección de la víctima fue opuesta a la lentitud con la que pudo recabar datos que le permitieran su cometido sin problemas. Pasó días sin avances importantes hasta que un chofer con cierta incontinencia verbal le abrió un camino. Un encuentro semanal con una amante en un lejano departamento de los suburbios se convertiría en su talón de Aquiles. Despejado el donde y el cuando, las necesidades normales reaparecieron en su vida. Comió y durmió como antes. Cuando llegó el día en que el gordo hijo de puta se iba a encontrar con la misteriosa amante se volvió a transformar.......(continuará)

22/12/10

Diciembre porteño.

Con conocimiento de la triste realidad de muchas personas para las cuales los detalles que expondré tienen importancia nula, me abstraigo un rato para comentar la tortura de vivir en la ciudad las últimas semanas del año. Para empezar parece que al nabo de Macri (elegido por Uds. junto a Luisito Majul como los más pelotudos) se le ocurrió romper todas las calles con pozos o pavimentos o zanjas o veredas para hacer ver que trabaja (él no, los obreros, claro) siguiendo por que la coyuntura económica favorable ha depositado más coches en las atiborradas calles, con el agregado de los rumores de tomas por parte de okupas de todo tipo de espacio libre, las sensaciones térmicas cercanas a los cuarenta grados, los paros, marchas, movilizaciones, piquetes , manifestaciones, contramanifestaciones y la inmoral tarea de comprar regalos para Navidad, hacen las delicias de los ciudadanos. Una escena tipica:  una reunión en el centro, para lo cual uno toma el subte;  pero resulta que ahora las personas que se suicidan lo hacen arrojándose al paso de los inclementes vagones, por lo que si estamos apurados dejamos que nos rompan un pedazo del culo o del aguinaldo para tomar un taxi. La suerte nos acompaña, viajamos casi una hora en el único que encontramos, es decir un destartalado engendro mitad a gas mitad a nafta sin aire acondicionado con un conductor que cada dos minutos, o sea ante cada piquete, repite: "esto con los militares no pasaba, acá hay que poner mano dura y ya van a ver los negros esos". Pero las desgracias no terminan ahí ya que a todo el mundo se le ocurre que antes de finalizar el año debemos juntarnos a comer por si el mundo se acaba. En ese caso no entendemos porque un martes a la noche estamos cenando con los "amigos del gimnasio", esos de los cuales solo conocemos su índice de masa corporal......y poca cosa más.
 Estas escenas con calor creciente y ánimos que empiezan a derretirse, solo pueden tener solaz en la paz del hogar donde podemos dar rienda suelta al ocio mirando TV. La paranoia cambia depende del canal que miremos. Por caso, si sintonizamos TN veremos cómo la inflación nos come la vida, pero si sintonizamos América lo que nos come la vida pasan a ser los motochorros, los violadores o las bandas de narcotraficantes. Nada mejor entonces que mirar la Televisión Pública........ahi todo vuelve a ser un oasis.  Por eso, y luego de varios de estos días de terror, tenemos el remanso de las fiestas. A dónde vamos? Qué comemos? Quién lo prepara ? Quién paga?  Cuándo nos vamos? Viene el pesado de tu hermano? Ante tanta incertidumbre, después de comer medio kilo de lechón con un litro de vino, helado, sidra, pan dulce, nueces, sidra, turrón, más sidra que está fresquita........es probable que nuestro corazón tenga ganas de parar un rato........pero no ......el guacho sigue. Sigue para que podamos cambiar esa remera que tu madre te regaló como si tuvieras veinte años porque no te entra ni con la orden de un juez y la otra, que te regaló tu mujer dos talles más grandes para que no te olvides que ella si te ve como una ballena.

12/12/10

Postales cubanas.......si......otra vez

Asesino de asesinos 2

La noche era fría pero limpia de modo que detuvo el auto a unos cientos de metros de la mansión. Caminó entre temblores y transpiración; toda la templanza que tenía cuando estaba a punto de suicidarse había desaparecido, el miedo ganó el espacio que dejó vacío. Apretaba el arma fuertemente, como si buscara una seguridad que no tenía. No había perros ni vigiladores, solo un farol que iluminaba la soledad y permitía ver dos siluetas cercanas a una ventana con balcón. Saltó con esfuerzo dentro del jardín y se acercó lentamente hasta que las siluetas fueron devolviendo imágenes con más precisión. La de una hermosa mujer que parecía reclamarle algo al que iba a ser su víctima. Esperó en silencio temblando y transpirando hasta que un auto se detuvo en la puerta. Se le aceleró el corazón cuando el  ruido de unos tacos que atravesaban el jardín le parecieron clavos que se introducían en su cabeza. La mujer salió apurada y abrió la puerta del taxi que la esperaba. La luz iluminó su rostro y confirmó su belleza. Ahora o nunca. Arrojó una piedra a la ventana con fuerza. En instantes el hombre apareció en el balcón. Apretó el gatillo dos veces y el cuerpo pesado cayó cerca suyo.
No pudo evitar las arcadas. Cuando se recompuso corrió hacia el coche. Lo desafiaron los ladridos de algún perro vecino. En el  regreso no pudo evitar  que se le cruzaran las emociones. Por un lado el cuerpo muerto y por el otro la cara de aquella mujer. Dos íconos de su primer  asesinato. "Esto me empieza a gustar", dijo para sí......( continuará)

5/12/10

Asesino de asesinos

Tirado sobre la cama  y con la mano aferrada al revólver estaba Julián  admirado de su templanza ante el inminente suicidio. Repasaba los hechos que lo llevaron a esta situación. Había dado la vida por su trabajo en aquella empresa. No era un dato menor. De a  poco se  fueron yendo, primero su mujer, luego sus hijos y finalmente su propia identidad. Y cuando solo le quedaba su dedicación al trabajo, de imprevisto, recibió aquel telegrama que hablaba de reorganización, de prescindir de sus servicios.......de matarlo en vida. Y de ahí a comprar el arma, solo instantes. Tirado sobre la cama seguía Julián admirado de su templanza ante el inminente suicidio cuando la TV encendida le devolvía una imagen conocida. La imagen del asesor que la empresa contrató para la cruel reorganización. Fue como un rayo fulminante que lo conmovió. Ese instante volvió a provocar otro dramático giro en su rutina. En segundos se llenó de vida, miró el revólver que seguía sosteniendo en la mano y sonrió. "Si yo estoy muerto,  por qué este hijo de puta va a seguir vivo"?
Saltó de la cama, subió el volumen del televisor, anotó algunos datos al dorso del mismo telegrama, escondió el revolver entre su abrigo, y cargado de una adrenalina, imprevisible hasta hace unos minutos, puso el auto  en marcha. En marcha hacia su primer asesinato........(continuará )