21/1/11

Todos nuestros operadores están de vacacionessssssssssssssssssssss.


                                    No sea ortiva y comente algo

20/1/11

Asesino de asesinos 12

Con un coche prestado salió de la ciudad en la búsqueda del descampado. Una mezcla de nervios y ansiedad se apoderó de ella. Trató de relajarse pensando en el dinero prometido y en que era el último encargo, pero sus pensamientos llegaron a los dos cadáveres y la tensión volvió. Al llegar al sitio comprobó la presencia de un auto importado y nada más. Vamos bien, pensó. Estacionó el auto al lado, se miró en el espejo como siempre y salió. Dentro del otro un hombre bastante mayor y de modales suaves le indicó que entrara y cerrara la puerta. Sacó de un bolsillo un grueso fajo de dólares y le preguntó si quería hacerle una mamada. Mariana sonrió. Al fin un poco de acción luego de tantos contratiempos. Aceptó pero pidió que le exhibiera el maletín, lo que el hombre hizo con rapidez. Comenzó acariciándole  la zona. Era una experta. El hombre se desabotonó la camisa lentamente y dejó a la vista un inmenso crucifijo. Esto la puso un tanto incómoda pero continuó con su tarea que por cierto iba a ser bien paga. Fue poco a poco logrando que se hinchara de placer cuando súbitamente la puerta del coche fue abierta. Un hombre alto con el rostro tapado y un arma  apareció ante sus ojos. Durante unos segundos que parecieron eternos ninguno atinó a nada. Temiendo lo peor Mariana le entregó el maletín. El encapuchado lo tomó con un  movimiento que a ella le pareció de sorpresa, a continuación disparó dos veces y huyó corriendo. Mariana gritó inútilmente. Comprobó que el hombre estaba muerto. Tenía manchas de sangre por todo su vestido. Tuvo ganas de vomitar pero se contuvo. Limpió lo que pudo antes de subirse a su auto y salir  sin rumbo. Pudo cambiarse en una estación de servicio sin parar de temblar. Siempre llevaba un jean y una blusa por las dudas. La cabeza le estallaba. Cuando llegó a su casa pudo vomitar. Tomó un par de pastillas. Todo se había ido al carajo. Unas horas después, un poco más tranquila, se decidió. Abrió los maletines y comprobó que estaban repletos de dinero. Hora de tomarse unas vacaciones, pensó...(continuara?)

18/1/11

Asesino de asesinos 11

No hubo pesadilla violenta. No la hubo simplemente porque no pudo dormir. El encargo se le estaba haciendo complicado y tenía la intuición de que algo iba a salir mal. Mariana siempre fue perceptiva y ese conocimiento la hacía aún más pesimista. Desnuda sobre la cama pasando crema por su cuerpo fue dejando la noche atrás. Se preparó un café y tuvo el impulso de mirar las noticias. Mala idea. Los noticieros se regodeaban con la muerte del empresario. El gordo fue asesinado de dos tiros. Asesinado desnudo, esposado a la cama y amordazado. Tal cual ella lo había dejado. La sensación de otra presencia en el palier le volvió de forma inmediata y no la abandonó. El llamado telefónico pidiendo explicaciones no se hizo esperar. Contaba con la confianza de sus mandantes que se tranquilizaron con la noticia de que los dos maletines estaban seguros. Caminaba en círculos por el estrecho departamento que alquilaba pensando en esta muestra de independencia del destino. Dos maletines, dos asesinatos casi en su presencia. Indudablemente algo no cerraba para ser casualidad. Desesperada recurrió a la cocaína, otras veces le había servido. Pasaron algunos días lentos, angustiantes, pesados. La orden del tercer encargo llegó. Esta vez pintaba mejor, un encuentro en un descampado. Más fácil, pensó.....(continuará)

16/1/11

Asesino de asesinos 10

Otra vez se encontró disfrutando frente al espejo en la ceremonia de vestirse. Hoy, además del segundo maletín, la posibilidad de un encuentro sexual ocupaba su cabeza. Las precauciones, dadas las circunstancias, fueron mayores. Tocó el timbre del segundo piso, subió por el ascensor y entró al departamento cuya puerta estaba entreabierta. Una escena patética le arrancó de un vistazo las ilusiones. Un gordo voluminoso y repugnante, totalmente desnudo, cubría su entrepierna con un maletín. Esta vez el asco pudo más y manifestó su apuro por retirarse con  la prenda íntima. El gordo no tenía las mismas intenciones y comenzó a ponerse pesado. Con una mano sostenía el maletín y torpemente la acosaba con la otra recorriendo su cuerpo y empujándola hacia la habitación. Experimentada en estas cuestiones lo dejó hacer mientras pensaba la forma en que se desharía de semejante mole sudorosa. En un descuido del gordo le arrebató el maletín y con él le golpeó fuertemente la cabeza. Aturdido, se desplomó en la cama y en segundos ella esposó sus manos a la cabecera. Esta situación provocó en él una excitación con erección incluída, pensando que su encuentro sexual sería del tipo rudo. Mariana buscó algo para amordazarlo, tomó el maletín y se fue velozmente del lugar luego de borrar alguna huella. Cuando salió al pasillo tuvo una rara sensación como si otra presencia ocupara la escena. Subió al ascensor y volvió  a su casa. Necesitó algunas horas para reponerse del asco durante las cuales volvió a sentirse inquieta por esa sensación de ser observada en aquel pasillo. Los dos maletines sobre su cama  la volvieron a la realidad...........(continuará).

13/1/11

Asesino de asesinos 9

Se durmió. Cada golpe la hacía más fuerte y lo devolvía solo con una mirada penetrante. Esto realimentaba a su padre que la volvía a golpear con más fuerza. No era un sueño. Era, en una pesadilla eterna, su pasado. El ruido del teléfono la despertó. Era muy temprano en la mañana. Una voz nerviosa le ordenó esperar unos días antes del próximo trabajo, que por el momento retuviera el maletín, que no frecuentara ningún lugar de los acostumbrados y sobre todo que viera las noticias. Cuando prendió el televisor se quedó inmóvil. El cadáver del puto tirado sobre el jardín. No lo podía creer. Subió el volumen y siguió escuchando atentamente. Un taxista y el secretario del dueño de casa hablaban de una mujer. Una mujer rubia, de ojos celestes y un lunar en la mejilla. Muy alta y atractiva. La peluca, los lentes de contacto, el maquillaje y un par de zapatos de taco muy alto no estuvieron demás, pensó. Se preparó el desayuno mientras repasaba mentalmente los hechos de la noche anterior. No tocó nada, se bajó del taxi en un barrio y tomó otro, ya sin la peluca. Podría respirar tranquila por el momento, lo que no podía era dejar de pensar en el muerto que el destino le tiró encima y en el contenido del maletín. Pasó unos días de mal humor por la inactividad pero el llamado encomendándole la segunda parte del trabajo le elevó el ánimo y la adrenalina. Un departamento en los suburbios......otro hombre....... otro maletín. ( continuará)

12/1/11

Confesiones de anormalidad 2

Cuando J.P. Feinmann dijo: "cualquier pelotudo tiene un blog" me di cuenta de que algo me faltaba. El blog. Entonces comenzó esta historia de difundirme que tuvo su apoteosis con el post "Confesiones de anormalidad". Cuando yo creía que mi serie de obsesiones cotidianas enmarcaban a un auténtico aparato industria nacional,  las cosas que escuché en confesiones públicas y/o privadas me hicieron sentir un poco, solo un poco, menos disfuncional. A modo de entretiempo mientras esperamos ( bueno al menos un par de ustedes) ver como siguen los destinos de Julián y Mariana, reproduzco al azar sin nombrar sus identidades algunas anormalidades ajenas:
-"Entro todas las noches a la cama, parado y desde la almohada para que no se deshaga"
-"No viajo en ascensor con otra u otras personas desconocidas"
-"Camino solo por las veredas de números impares, cruzo si es necesario cuando llego al destino"
-"Hago malabarismos con el plato para que el jugo del bife no me invada el puré"
-"Cuando cruzo por sendas peatonales solo piso las rayas blancas"
-"No piso las lineas divisorias de los baldosones de las veredas cuando camino"
-"Antes de acostarme mato todos los mosquitos a mano"
-"Jamás uso los baños públicos"
-"No uso ningún baño que no sea el de mi casa o el de la casa mi tía"
-"Cuando hay definiciones por penales apago el televisor por los nervios aunque no juegue mi equipo."
-"No me pruebo la ropa en los negocios. La llevó especulando que me va a quedar genial"
-"No me gusta que me hablen desconocidos en los viajes en colectivo. Me bajo"
-"Siempre llevo papel higiénico en un bolsillo"
-"No como tomates hace 60 años".
-"Fumo con guantes de cocina para que mi pareja no lo huela en mis manos."
-"Le robo pastillas al mismo kioskero hace años"
Como verán convivo con un verdadero zoológico. De paso aprovecho para invitarlos a que en los comentarios acerquen alguna confesión. Buenas tardes.

10/1/11

Asesino de asesinos 8

Por fin la noche del primer encargo había llegado. Se vistió, eligiendo cuidadosamente cada prenda. Lo más sensual posible porque a pesar de estar advertida de que el trabajo no incluía sexo no vendría mal algún extra.
Casi de noche tomó un taxi hasta la dirección que había apuntado. Una mansión le hizo brillar los ojos de satisfacción. Fue conducida a un salón en el primer piso con un balcón a los amplios jardines. Mientras esperaba se dedicó a curiosear la inmensa cantidad de objetos de arte que se desparramaban por doquier. Una fortuna, pensó. Un hombre de unos 45 años se le acercó y le dio  la mano sin firmeza. El plan con sexo incluído se frustró al instante. Por su experiencia reconoció en el hombre su homosexualidad y su represión.
La acompañó hasta la ventana que daba al balcón y de un mueble extrajo un maletín. Sin pronunciar palabra le entregó el maletín y desapareció por una puerta lateral. La acompañaron a la salida mientras maldecía por lo bajo. Un taxi la estaba esperando. Cuando llegó a su casa estaba más tranquila ya que al menos el encargo pudo hacerse sin contratiempos. Un plan con hidromasaje y masturbación incluída la calmaría del todo. Se dio cuenta de que no podía quitar los ojos del maletín..... ( continuará)

6/1/11

Asesino de asesinos 7

-Puta. Naciste puta y vas a morir puta-. Mariana siempre recordaba las últimas palabras que le dijo su padre cuando a los 18 se fue de casa. Renunció a su estado con un aborto y deambuló sufriendo. Hambre y culpa.  Hoy a los 30 gozaba con la imagen que le devolvía el espejo. Estaba cada día más linda. Y más puta, pensó. Su padre era un visionario al fin. Colocada entre las acompañantes de gente poderosa había logrado escalar posiciones y juntar buen dinero. El suficiente para ir pensando en su libertad. Esa libertad era lo único que tenía a mano cuando el asco la paralizaba. No le era fiel a nada que no fuera eso. Mariana estaba en estos pensamientos cuando una llamada telefónica la sorprendió. Luego de unos minutos de charla y unas cuantas anotaciones, colgó el teléfono y sonrió. Algo diferente. Le pagaban 30.000 dólares por tres trabajos con diferentes personas, sin sexo, sin preguntas.  (continuará ).......

Ay ay ay........Mauri

3/1/11

Asesino de asesinos 6

En este caso no pudo encontrar datos que lo lleven a armar algún plan. Comenzó a ponerse nervioso, las cosas parecían complicarse. Del segundo asesinato mencionaban además de los dos disparos, un fuerte golpe en la cabeza. Otro misterio. No le quedó otra que comenzar un seguimiento para encontrar el modo. Luego de varios días de rigurosa vida eclesiática, el obispo subió a su auto una noche sin la presencia del chofer. El corazón se le aceleró. Lo siguió hasta las afueras de la ciudad y finalmente se detuvo en un descampado. Esta era su oportundidad y no la iba a desaprovechar. Julián se colocó un pasamontañas y comenzó a caminar hacia donde estaba el pedófilo. De pronto y desde la nada un tercer auto apareció y se colocó a la par del flamante importado que la Iglesia otorga a sus jefes terrenales. No cabía en su mente la idea de testigos, ni daños colaterales. Se agazapó detrás de unos arbustos. Una mujer bajó y se introdujo junto al obispo. No había rastros de nadie más por las cercanías. Decidió jugársela a pesar del riesgo. Corrió alocadamente y abrió la puerta del auto . Se encontró con un cuadro impensado. La mujer, que le hacía sexo oral al obispo, se dio vuelta para mirarlo. Otra vez, la misma mujer. Durante unos segundos que parecieron eternos ninguno atinó a nada. Confundiéndolo con un delincuente común, la mujer le entregó un maletín. Sofocado por la situación, tomó el maletín, gatilló dos veces, se dió vuelta y corrió. Corrió hacia su coche muerto de miedo. Arrancó el motor como pudo y se alejó a toda velocidad. Dos horas después estaba en su casa. Un whisky en una mano. Con la otra acariciaba cien mil dólares ocultos en un maletín. Hora de tomarse unas vacaciones, pensó.......(continuará)