El grito de gol la despertó. Estaba confundida. Vio a Horacio a su lado en la cama. Parecía en trance mirando un partido de fúbtol por TV. La nueva y enorme TV que ella, con inocencia, había consensuado colocar en el dormitorio. Eran las tres de la mañana.
-Mi amor- dijo suavemente -¿qué partido estás mirando a esta hora?.
-Juega el Al Wasl, el equipo del Diego, la final en Emiratos Arabes contra Al Dhafra. ¡Partidazo!
-Estás totalmente loco, Horacio. Bajá el volumen que quiero dormir y tratá de no gritarme los goles, por favor.
-Si no podés dormir no te la agarrés conmigo, Mariana. Si no, mirá el partido.
-No lo puedo creer, ¡¡¡estoy discutiendo con vos por un partido del orto en Emiratos Arabessssss!!!. Si sigo así, mañana me internan.
-No, ni se te ocurra. Mañana juegan Madrid-Barcelona y después Manchester-Ajax por la Champions. Y le tenemos que romper el culo a los merengues.
-Estás delirando, ¿de qué merengues hablás?. ¿No sos hincha de Platense, vos?
-No te metás con el calamar, que se arma. Siempre supiste que me gusta el futbol y veo lo que se me canta. A ver, ¿qué mierda te gusta a vos?.
-No entendés. No tengo problemas en que mires los partidos. Lo que sucede es que estás enfermo y me estás enfermando a mí. Podemos, alguna vez ,hacer algo distinto.... ir al teatro... al cine... qué sé yo... Ayer fue la noche de los museos...
-Eso es para putos, quién quiere pasarse una noche sin dormir mirando pelotudeces. Ayer jugaban la final de la liga de México y había un jugador de Platense que quería ver como andaba. Si tenías tantas ganas hubieras ido con tu hermana o tus amigas.
-Ese es el punto.......lo que yo quiero es ir con vos. Estoy en pareja con vos, no con mi hermana.
-Pero yo estoy también en pareja con vos y no te pido que veas los partidos conmigo.
-No es lo mismo. ¿Cual es el sentido de estar juntos sino compartimos nada?
-Lo que pasa es que estás celosa del fútbol ...jajaja. Pero después venís vos...¡eh! jajaja.
-No hay caso, sos un animal, no entendés una mierda. Somos jóvenes, quiero disfrutar de la vida.
-¡Ahhh! ya te entiendo. Si querés, cuando terminen los campeonatos, nos vamos unos días de vacaciones.
-No, no es solamente "vacaciones", se trata de cómo vivimos cada día.
-Es así, no hay poronga que te venga bien. Si miro fútbol estás enculada. Si te digo de ir de vacaciones, seguís enculada. ¿Por qué no buscás vos tus propias actividades?
-¡Pero si las tengo! Trabajo, voy al gimnasio, hago yoga y estoy estudiando portugués también.
-¡¡Eso está buenísimo, nos va a venir bárbaro cuando vayamos al mundial de Brasil!!
-No hay caso, sos un pelotudo. No podés hablar en serio poniéndote en el lugar del otro. Yo te estoy diciendo algo que para mí es importante. Creo que hay cosas que si no cambiás no me interesa seguir la relación, Horacio.
Horacio, fastidiado apaga el televisor. Mariana lo mira intensamente, espera una respuesta.
-Ya sé, ahora entiendo mejor. Lo que vos querés decir es que querés coger más. No se de qué te quejás, lo hacemos en casi todos los entretiempos.
Hace unos años cayó la pared. Y ahí, desnudo me vi de pronto. Y tuve que volver a empezar. Y aquí estoy...
23/11/11
Vendedores de humo
José Luis se sorprendió cuando el CEO del Banco Garcander le propuso ser uno de los disertantes en la XX Reunión Bienal de Entidades Bancarias y Financieras. Si bien su ascenso como ejecutivo de inversiones había sido meteórico, tal distinción no la tenía en sus planes. Lo preocupaba un poco la inestabilidad de la situación económica mundial que afectaba tanto a países desarrollados como a los emergentes. Hablar del rol de la banca en las crisis económicas era todo un desafío en semejante contexto. Pero él era un tipo brillante y destinado seguramente a grandes cosas por lo que comenzó de inmediato a preparar su disertación. A medida que el día se acercaba fue pacientemente recolectando información para redondear bien su exposición y dejar bien parado al banco que representaba. La situación lejos de tranquilizarse había empeorado y ya se verificaban manifestaciones en diversas capitales.
El día previo decidió darse una vuelta por la peluquería del barrio con el objetivo de emprolijar su imagen. Estuvo casi toda la tarde y cuando regresó se abalanzó sobre sus papeles y comenzó a trabajar frenéticamente toda la noche. Por la mañana se lo veía más relajado que de costumbre mientras miraba los escándalos financieros del día por TV. Al fin su hora de gloria llegó y luego de las presentaciones y agradecimientos se acercó al micrófono: -Yo dividiría a los seres humanos-comenzó diciendo- en éstas categorías : los emprendedores, los cagadores, los ambiciosos y los pelotudos- Las miradas en el recinto se cruzaban con cierto espanto pero tantas buenas referencias tenía José Luis que todos pensaron que pronto sus palabras adquirirían un sentido que por ahora, no comprendían. -También existe otra categoría, quizá la mayoría, que es la de los inocentes-continuó- pero voy a apartarme un momento de éstos últimos. El mundo se construye, crece y progresa gracias a los emprendedores que son los gestores de los avances de la humanidad. En cada una de estas gestiones y con el proyecto encaminado aparecen los cagadores que son quienes logran hacer del emprendimiento un arma para su propio beneficio en detrimento de todos los demás. Para que esto suceda los cagadores necesitan de los ambiciosos. Estos con su motor interno insaciable difundirán la propuesta de los cagadores con un solo fin. Ese fin, es juntar la mayor cantidad de pelotudos para estafar. En esta etapa cuando ingresan los pelotudos la burbuja ya está bien inflada, a punto de estallar y con las consecuencias conocidas. Todos buscan a los culpables, los cagadores, pero ellos nunca se hacen cargo de sus estafas por que se mimetizan como banqueros-
Los cuellos de las camisas de los ejecutivos apenas podían contener tanta vena hinchada por las palabras de José Luis. El CEO del banco tratando de disimular a duras penas el papelón se levantó de su silla y dijo: -Interesante José Luis, no estoy en absoluto de acuerdo con tu postura pero te desafío a que nos digas como asesor exactamente cuando hay que abandonar la burbuja especulativa- Muy simple-contestó José Luis. Cuando uno escucha que el peluquero le está recomendando a sus clientes invertir en acciones.
El día previo decidió darse una vuelta por la peluquería del barrio con el objetivo de emprolijar su imagen. Estuvo casi toda la tarde y cuando regresó se abalanzó sobre sus papeles y comenzó a trabajar frenéticamente toda la noche. Por la mañana se lo veía más relajado que de costumbre mientras miraba los escándalos financieros del día por TV. Al fin su hora de gloria llegó y luego de las presentaciones y agradecimientos se acercó al micrófono: -Yo dividiría a los seres humanos-comenzó diciendo- en éstas categorías : los emprendedores, los cagadores, los ambiciosos y los pelotudos- Las miradas en el recinto se cruzaban con cierto espanto pero tantas buenas referencias tenía José Luis que todos pensaron que pronto sus palabras adquirirían un sentido que por ahora, no comprendían. -También existe otra categoría, quizá la mayoría, que es la de los inocentes-continuó- pero voy a apartarme un momento de éstos últimos. El mundo se construye, crece y progresa gracias a los emprendedores que son los gestores de los avances de la humanidad. En cada una de estas gestiones y con el proyecto encaminado aparecen los cagadores que son quienes logran hacer del emprendimiento un arma para su propio beneficio en detrimento de todos los demás. Para que esto suceda los cagadores necesitan de los ambiciosos. Estos con su motor interno insaciable difundirán la propuesta de los cagadores con un solo fin. Ese fin, es juntar la mayor cantidad de pelotudos para estafar. En esta etapa cuando ingresan los pelotudos la burbuja ya está bien inflada, a punto de estallar y con las consecuencias conocidas. Todos buscan a los culpables, los cagadores, pero ellos nunca se hacen cargo de sus estafas por que se mimetizan como banqueros-
Los cuellos de las camisas de los ejecutivos apenas podían contener tanta vena hinchada por las palabras de José Luis. El CEO del banco tratando de disimular a duras penas el papelón se levantó de su silla y dijo: -Interesante José Luis, no estoy en absoluto de acuerdo con tu postura pero te desafío a que nos digas como asesor exactamente cuando hay que abandonar la burbuja especulativa- Muy simple-contestó José Luis. Cuando uno escucha que el peluquero le está recomendando a sus clientes invertir en acciones.
17/11/11
Hombres de paja.
Ajustó el nudo de su corbata. Se veía bien en ese traje pero era algo grueso para el calor que pronosticaban para ese día. Tomó el subte en la terminal de Congreso, iría a la oficina a pesar de no tener ninguna reunión agendada. Pudo sentarse entre el enjambre humano que se mostraba quejumbroso y autista como siempre.
De pronto la vio. Era de esas bellezas que lastiman. Esas que en un primer impulso rechazás porque parecen escandalosas pero luego no podés dejar de mirar. Fascinante. Juan la miraba de arriba a abajo sin disimulo. Ella, absorta en su música y alejada de lo que generaba. Juan escudriñaba cada rincón de esa mujer. Desde lo obvio, como las tetas, el culo y las piernas, haciendo escalas en la cara, el pelo y los hombros, y llegando hasta los detalles mínimos como los lóbulos de las orejas, las cejas y las uñas. -Si te agarro te parto como un queso- pensó sin reparar en que esa frase literalmente no sería del agrado de ella. Ni de cualquier mujer. Ella mandaba frenéticamente mensajes de texto con su celular. -Cuando te agarre vas a tener que pedir ayuda a todos tus contactos porque no te suelto más, diosa.-deseaba Juan. Pronto el calor comenzó a hacer estragos entre los pasajeros, principalmente en Juan cuyo traje, como ya dije, era algo grueso para la época. Mientras seguía con la mirada y el deseo puestos en la infartante morocha, las gotas de sudor comenzaron a formar pequeños ríos internos.....y algunas lagunas. Para complicarle la situación una inoportuna erección se sumó. -Si me mira antes de que lleguemos a Bulnes está conmigo- pensó. Efectivamente, antes de llegar a Bulnes ella lo miró. -Está conmigo, está conmigo. Voy a hacer que me pidas de rodillas que te siga cogiendo- trabajaba la cabeza de Juan. ¿El sudor y la erección? En aumento. Antes de llegar a Tribunales el subte se detuvo produciéndose un silencio absoluto. La falta de aire se hizo ostensible. Juan a esta altura era un lanzallamas humano. Ya no reparaba en nada que no fuera ese par de tetas. Y mascullaba algo sobre cómo se las mordería.
En medio del silencio, ella se levantó de su asiento, se quitó los auriculares y se dirigió exactamente a donde estaba Juan. Cuando estuvo cerca y con voz firme, le dijo: -Muñeco...¿Vamos a un telo*?. Luego de la sorpresa, Juan, convertido a esta altura en un volcán en erupción, respondió con voz finita: -Uy, no puedo, tengo una audiencia.
*Telo: Hotel. Albergue para parejas. Lugar de intenso follaje*.
*Follaje: No es la acepción que indica espesura vegetal. Es la otra.
De pronto la vio. Era de esas bellezas que lastiman. Esas que en un primer impulso rechazás porque parecen escandalosas pero luego no podés dejar de mirar. Fascinante. Juan la miraba de arriba a abajo sin disimulo. Ella, absorta en su música y alejada de lo que generaba. Juan escudriñaba cada rincón de esa mujer. Desde lo obvio, como las tetas, el culo y las piernas, haciendo escalas en la cara, el pelo y los hombros, y llegando hasta los detalles mínimos como los lóbulos de las orejas, las cejas y las uñas. -Si te agarro te parto como un queso- pensó sin reparar en que esa frase literalmente no sería del agrado de ella. Ni de cualquier mujer. Ella mandaba frenéticamente mensajes de texto con su celular. -Cuando te agarre vas a tener que pedir ayuda a todos tus contactos porque no te suelto más, diosa.-deseaba Juan. Pronto el calor comenzó a hacer estragos entre los pasajeros, principalmente en Juan cuyo traje, como ya dije, era algo grueso para la época. Mientras seguía con la mirada y el deseo puestos en la infartante morocha, las gotas de sudor comenzaron a formar pequeños ríos internos.....y algunas lagunas. Para complicarle la situación una inoportuna erección se sumó. -Si me mira antes de que lleguemos a Bulnes está conmigo- pensó. Efectivamente, antes de llegar a Bulnes ella lo miró. -Está conmigo, está conmigo. Voy a hacer que me pidas de rodillas que te siga cogiendo- trabajaba la cabeza de Juan. ¿El sudor y la erección? En aumento. Antes de llegar a Tribunales el subte se detuvo produciéndose un silencio absoluto. La falta de aire se hizo ostensible. Juan a esta altura era un lanzallamas humano. Ya no reparaba en nada que no fuera ese par de tetas. Y mascullaba algo sobre cómo se las mordería.
En medio del silencio, ella se levantó de su asiento, se quitó los auriculares y se dirigió exactamente a donde estaba Juan. Cuando estuvo cerca y con voz firme, le dijo: -Muñeco...¿Vamos a un telo*?. Luego de la sorpresa, Juan, convertido a esta altura en un volcán en erupción, respondió con voz finita: -Uy, no puedo, tengo una audiencia.
*Telo: Hotel. Albergue para parejas. Lugar de intenso follaje*.
*Follaje: No es la acepción que indica espesura vegetal. Es la otra.
12/11/11
Día de perros 2
Todo empezó acá . Si están apurados y no tienen tiempo para leer las dos partes pueden ir a un blog de nano-relatos. Si se acuerdan de la historia pueden continuar......y si no, también. Quién soy yo para andar diciendo lo que tienen que hacer.
Empecinadamente Sergio seguía con su devoción por las frases.En cierta forma le ofrecían un refugio. Después del desgraciado acontecimiento con el perro escuchó aquella que dice "lo que no te mata, te fortalece". Y ahí estaba de nuevo con esa ingenuidad que lo acompañaba en la vida con un nuevo trabajo y buenas perspectivas, decidido a olvidar los malos momentos. Aquel domingo por la tarde, mientras se preparaba el mate con facturas recién traídas de la panadería del barrio, sonó el timbre. Cuando miró por la ventana se quedó petrificado. Parado en la puerta estaba el perro. Indignado no respondió al llamado. -Te huelo, gil. Sé que estás en casa- gritó el can. Y continuó -No me vas a decir que te enculaste con lo de ese día. ¡¡Abrí, marmota, o me quedo aullando toda la tarde!! Sergio dudó un instante pero al final cedió y abrió la puerta, lo mataba la curiosisdad. Como un rayo el perro se coló en la casa y se acomodó en el sillón. -Mirá, pibe- comenzó diciendo- el rengo se murió y me dejó en banda, ando como el culo. Necesito una mano -. A todo esto ya se había comido una docena de medialunas. Sergio, sorprendido, no supo qué decir. Y el perro, luego de sober un mate, siguió: -Estoy mal, quizá me equivoqué con vos y te pido disculpas por eso. Vengo a ofrecerte un trato.
- ¿De qué se trata?- preguntó Sergio tratando de no demostrar interés. -Mirá, preparé un espectáculo de "stand up"....vos me presentás y me servís de pie para los chistes y yo hago un monólogo sobre la vida de los perros. Vamo y vamo con la guita... Nos salvamos, Sergio. Nos bañamos con champagne y putas por el resto de nuestras vidas y la tuya va a ser más larga.
Sergio pensó unos instantes y recordando la frase que dice "el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra", se levantó y echó violentamente al perro de su casa quien solo decía - Pará.... no seas jodido, dame algo para la birra, dale amargooooo-. Cerró la puerta y se sintió aliviado. Esta vez había hecho las cosas atinadamente.
A la semana siguiente mientras miraba un noticiero escuchó: "En instantes, en vivo, el perro que habla". La ansiedad lo devoró por dentro. Luego de una interminable publicidad apareció el muy hijo de puta con un micrófono diciendo: -Buenas noches.....antes que nada quiero que me traigan tres perras y me preparen un fernet con coca bien cargado, luego quiero mandar un saludo a mi amigo Sergio que no pudo venir porque es un boludo importante que vive leyendo frases y tiene menos calle que Venecia-.
Dedicado a S.T.
Empecinadamente Sergio seguía con su devoción por las frases.En cierta forma le ofrecían un refugio. Después del desgraciado acontecimiento con el perro escuchó aquella que dice "lo que no te mata, te fortalece". Y ahí estaba de nuevo con esa ingenuidad que lo acompañaba en la vida con un nuevo trabajo y buenas perspectivas, decidido a olvidar los malos momentos. Aquel domingo por la tarde, mientras se preparaba el mate con facturas recién traídas de la panadería del barrio, sonó el timbre. Cuando miró por la ventana se quedó petrificado. Parado en la puerta estaba el perro. Indignado no respondió al llamado. -Te huelo, gil. Sé que estás en casa- gritó el can. Y continuó -No me vas a decir que te enculaste con lo de ese día. ¡¡Abrí, marmota, o me quedo aullando toda la tarde!! Sergio dudó un instante pero al final cedió y abrió la puerta, lo mataba la curiosisdad. Como un rayo el perro se coló en la casa y se acomodó en el sillón. -Mirá, pibe- comenzó diciendo- el rengo se murió y me dejó en banda, ando como el culo. Necesito una mano -. A todo esto ya se había comido una docena de medialunas. Sergio, sorprendido, no supo qué decir. Y el perro, luego de sober un mate, siguió: -Estoy mal, quizá me equivoqué con vos y te pido disculpas por eso. Vengo a ofrecerte un trato.
- ¿De qué se trata?- preguntó Sergio tratando de no demostrar interés. -Mirá, preparé un espectáculo de "stand up"....vos me presentás y me servís de pie para los chistes y yo hago un monólogo sobre la vida de los perros. Vamo y vamo con la guita... Nos salvamos, Sergio. Nos bañamos con champagne y putas por el resto de nuestras vidas y la tuya va a ser más larga.
Sergio pensó unos instantes y recordando la frase que dice "el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra", se levantó y echó violentamente al perro de su casa quien solo decía - Pará.... no seas jodido, dame algo para la birra, dale amargooooo-. Cerró la puerta y se sintió aliviado. Esta vez había hecho las cosas atinadamente.
A la semana siguiente mientras miraba un noticiero escuchó: "En instantes, en vivo, el perro que habla". La ansiedad lo devoró por dentro. Luego de una interminable publicidad apareció el muy hijo de puta con un micrófono diciendo: -Buenas noches.....antes que nada quiero que me traigan tres perras y me preparen un fernet con coca bien cargado, luego quiero mandar un saludo a mi amigo Sergio que no pudo venir porque es un boludo importante que vive leyendo frases y tiene menos calle que Venecia-.
Dedicado a S.T.
4/11/11
Las mismas sensaciones
Antes de probar el resultado de tantos años de investigación Román suspiró. El vaso a medio llenar con ese líquido verde era todo su capital. El tiempo dedicado a experimentar con distintas sustancias alucinógenas y estimuladores cerebrales fue el mismo tiempo que escamoteó a los demás placeres. Conocía todo sobre el LSD y la mescalina. Durante las últimas pruebas pudo verificar que estaba muy pero muy cerca de un desenlace exitoso. El objetivo era lograr tal estimulación del cerebro que permitiera recrear una escena cualquiera de su vida, tal como fue vivida. No era un viaje al pasado, ni un intento de cambiarlo al estilo del "efecto mariposa". Era nada más y nada menos que sumergirse en una situación vivida y volverla a vivir. Volver a sentir exactamente lo que se sintió en tiempo real.
Para empezar había elegido aquel día de su infancia en que se robó un enorme chocolate y se lo devoró a escondidas. Tomó un sorbo del líquido, se recostó y los efectos aparecieron de inmediato. Cada pedazo en su boca, el paladar extasiado, las comisuras llenas de chocolate, el sentido de ese placer prohibido volvieron tal como se fueron hacía más de 45 años. Cuando despertó lloró de emoción. No solo lo había logrado, era además perfecto... a no ser por un pequeño detalle. Su boca tenía alguna mancha de chocolate. Eufórico tomó otro sorbo. Era el turno de remontarse al momento en que su equipo salió campeón. Huracán del 73. Revivió aquel partido de local que le permitió, pese a perder, dar la ansiada y única vuelta olímpica. Al despertar, la felicidad que sintió fue indescriptible. Pero había otro detalle, estaba totalmente afónico y llevaba puesto un gorrito de su club. El éxtasis era tal que no se detuvo mucho a pensar estas nimiedades. -Ya lo resolvería- se dijo. No hubo muchos momentos de absoluta felicidad en la vida de Román por lo que estaba trabado en la elección del próximo "viaje". Sólo le restaba líquido para una sola experiencia más y debía ponerse nuevamente a desarrollar la fórmula. Era elegir entre aquel día cuando se enfiestó con la prostituta en un viaje de trabajo a Brasil o bien el día, hace algunos años, en que su ex-mujer lo quiso asesinar sin que el arma funcionara. Eligió el último. El placer, según recordaba, había sido mayor. Tomó el brebaje, se recostó y de imediato apareció su mujer frente a él con toda su carga de reproches por una vida infeliz. Lo disfrutaba. Más se enfurecía ella, más placer él sentía. Hasta que ella sacó el arma e intentó dispararle.
La policía lo encontró muerto de un disparo en medio de la frente, con un gorrito de Huracán y restos de chocolate en la boca. Ningún laboratorio pudo llegar a analizar lo que contenía el vaso. Los forenses nunca se pusieron de acuerdo en la fecha de su muerte. Algunos decían que había sido el día anterior......otros, hace varios años.
Para empezar había elegido aquel día de su infancia en que se robó un enorme chocolate y se lo devoró a escondidas. Tomó un sorbo del líquido, se recostó y los efectos aparecieron de inmediato. Cada pedazo en su boca, el paladar extasiado, las comisuras llenas de chocolate, el sentido de ese placer prohibido volvieron tal como se fueron hacía más de 45 años. Cuando despertó lloró de emoción. No solo lo había logrado, era además perfecto... a no ser por un pequeño detalle. Su boca tenía alguna mancha de chocolate. Eufórico tomó otro sorbo. Era el turno de remontarse al momento en que su equipo salió campeón. Huracán del 73. Revivió aquel partido de local que le permitió, pese a perder, dar la ansiada y única vuelta olímpica. Al despertar, la felicidad que sintió fue indescriptible. Pero había otro detalle, estaba totalmente afónico y llevaba puesto un gorrito de su club. El éxtasis era tal que no se detuvo mucho a pensar estas nimiedades. -Ya lo resolvería- se dijo. No hubo muchos momentos de absoluta felicidad en la vida de Román por lo que estaba trabado en la elección del próximo "viaje". Sólo le restaba líquido para una sola experiencia más y debía ponerse nuevamente a desarrollar la fórmula. Era elegir entre aquel día cuando se enfiestó con la prostituta en un viaje de trabajo a Brasil o bien el día, hace algunos años, en que su ex-mujer lo quiso asesinar sin que el arma funcionara. Eligió el último. El placer, según recordaba, había sido mayor. Tomó el brebaje, se recostó y de imediato apareció su mujer frente a él con toda su carga de reproches por una vida infeliz. Lo disfrutaba. Más se enfurecía ella, más placer él sentía. Hasta que ella sacó el arma e intentó dispararle.
La policía lo encontró muerto de un disparo en medio de la frente, con un gorrito de Huracán y restos de chocolate en la boca. Ningún laboratorio pudo llegar a analizar lo que contenía el vaso. Los forenses nunca se pusieron de acuerdo en la fecha de su muerte. Algunos decían que había sido el día anterior......otros, hace varios años.
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